Explicación del nombre “Obispo-Espada”

Explicación del nombre
“Obispo-Espada”

Obis­po-Espa­da: este nom­bre y esta mis­ión me los dio JESÚS con las sigu­ientes pal­abras: “¡Sé tú Mi Obis­po-Espa­da! Estás aquí para instru­ir a los igno­rantes y des­cubrir las maquina­ciones sec­re­tas de Satanás!”. Más tarde añadió: “y para ren­o­var a la Igle­sia en el ESPÍRITU SANTO”.

¿No dice ya el Apoc­alip­sis 1,16; 19,15: “¡De la boca de Dios sale una espa­da agu­da de dos filos!”, lo que sig­nifi­ca: ¡la Pal­abra de DIOS!? ¡Pero en mi tarea se refiere tam­bién a la espa­da con­tra Satanás!

Hebre­os 4,12s: “Porque la Pal­abra de Dios es viva y efi­caz, y más cor­tante que cualquier espa­da de doble filo: ella pen­e­tra has­ta la raíz del alma y del espíritu, de las artic­u­la­ciones y de la médu­la, y discierne los pen­samien­tos y las inten­ciones del corazón”.

Efe­sios 6,14ss: “¡En pie!, pues; ceñi­da vues­tra cin­tu­ra con la Ver­dad y revesti­dos de la Jus­ti­cia como coraza, calza­dos los pies con el Celo por el Evan­ge­lio de la paz, embrazan­do siem­pre el escu­do de la Fe, para que podáis apa­gar con él todos los encen­di­dos dar­d­os del Malig­no. Tomad, tam­bién, el yel­mo de la sal­vación y la la espa­da del Espíritu, que es la Pal­abra de Dios”.

“De su boca salía una espa­da de doble filo … ”

¿No dice ya el Apoc­alip­sis 1,16; 19,15: “¡De la boca de Dios sale una espa­da agu­da de dos filos!”, lo que sig­nifi­ca: ¡la Pal­abra de DIOS!? ¡Pero en mi tarea se refiere tam­bién a la espa­da con­tra Satanás!

Hebre­os 4,12s: “Porque la Pal­abra de Dios es viva y efi­caz, y más cor­tante que cualquier espa­da de doble filo: ella pen­e­tra has­ta la raíz del alma y del espíritu, de las artic­u­la­ciones y de la médu­la, y discierne los pen­samien­tos y las inten­ciones del corazón”.

“De su boca salía una espa­da de doble filo … ”

Efe­sios 6,14ss: “¡En pie!, pues; ceñi­da vues­tra cin­tu­ra con la Ver­dad y revesti­dos de la Jus­ti­cia como coraza, calza­dos los pies con el Celo por el Evan­ge­lio de la paz, embrazan­do siem­pre el escu­do de la Fe, para que podáis apa­gar con él todos los encen­di­dos dar­d­os del Malig­no. Tomad, tam­bién, el yel­mo de la sal­vación y la la espa­da del Espíritu, que es la Pal­abra de Dios”.

De este modo, el man­damien­to prin­ci­pal, el amor a DIOS y al próji­mo, es el bare­mo para juz­gar y actu­ar.

Por eso no estoy someti­do a ningún ser humano, sino solo a DIOS, para poder decir la ver­dad de for­ma pura y sin adul­ter­ar, tal y como la veo y la exper­i­men­to en DIOS como mís­ti­co ben­de­ci­do.