Breve Biografía – Trayectoria

Nací el 6 de sep­tiem­bre de 1937 en el valle suizo del Rin y fui bau­ti­za­do en la Igle­sia Católi­ca Romana con el nom­bre de Niko­laus Andreas. Des­de la infan­cia, mi padre, Paul Schnei­der, me intro­du­jo en la mís­ti­ca de Anna Katha­ri­na Emmerich. Mi madre, Juliana Schnei­der-Kalmar, quien era hija de padre pola­co judío con­ver­so y de madre hún­gara, cre­ció en Viena.

Cuan­do tenía nueve años, mi padre me llevó a una pequeña capil­la en la que había una cruz mila­grosa, a la que solían acud­ir muchos pere­gri­nos que lle­ga­ban de todas las partes. Fue en esta pequeña capil­la donde JESÚS comen­zó a hablarme inte­ri­or­mente. Antes de darme cuen­ta, ya esta­ba sien­do instruí­do por el SALVADOR con las espe­ciales lec­ciones de la vida.

Entre otras cosas, presté dos años de ser­vi­cio en la Guardia Suiza Papal en el Vat­i­cano durante los mandatos de los Papas Pío XII y Juan XXIII.

A la edad de 28 años, fue vol­un­tad de DIOS que con­tra­jera mat­ri­mo­nio. Fui ben­de­ci­do con una vida mat­ri­mo­ni­al armo­niosa que dio como fru­to a cua­tro hijos. Hago espe­cial men­ción en que nue­stro mat­ri­mo­nio nun­ca se vio man­cha­do con una sola pal­abra mal­so­nante. Durante este tiem­po DIOS me enseñó muchas cosas sobre el sacra­men­to del mat­ri­mo­nio, así como sobre la vida famil­iar; muchas cosas que la igle­sia no reconocía, o bien no inter­preta­ba de man­era cor­rec­ta, en lo ref­er­ente a la relación mat­ri­mo­ni­al. De pron­to, un día, la mano de DIOS volvió a caer sobre mí dolorosa­mente exigien­dome renun­ciar a mi vida famil­iar. DIOS quería que yo fuera exclu­si­va­mente Instru­men­to per­son­al Suyo lo que exigía un sac­ri­fi­cio abso­lu­to. ¡No sólo por mi parte, si no tam­bién por parte de mi esposa y de nue­stros hijos!

Cuan­do tenía nueve años, mi padre me llevó a una pequeña capil­la en la que había una cruz mila­grosa, a la que solían acud­ir muchos pere­gri­nos que lle­ga­ban de todas las partes. Fue en esta pequeña capil­la donde JESÚS comen­zó a hablarme inte­ri­or­mente. Antes de darme cuen­ta, ya esta­ba sien­do instruí­do por el SALVADOR con las espe­ciales lec­ciones de la vida.

Entre otras cosas, presté dos años de ser­vi­cio en la Guardia Suiza Papal en el Vat­i­cano durante los mandatos de los Papas Pío XII y Juan XXIII.

A la edad de 28 años, fue vol­un­tad de DIOS que con­tra­jera mat­ri­mo­nio. Fui ben­de­ci­do con una vida mat­ri­mo­ni­al armo­niosa que dio como fru­to a cua­tro hijos. Hago espe­cial men­ción en que nue­stro mat­ri­mo­nio nun­ca se vio man­cha­do con una sola pal­abra mal­so­nante. Durante este tiem­po DIOS me enseñó muchas cosas sobre el sacra­men­to del mat­ri­mo­nio, así como sobre la vida famil­iar; muchas cosas que la igle­sia no reconocía, o bien no inter­preta­ba de man­era cor­rec­ta, en lo ref­er­ente a la relación mat­ri­mo­ni­al.

De pron­to, un día, la mano de DIOS volvió a caer sobre mí dolorosa­mente exigien­dome renun­ciar a mi vida famil­iar. DIOS quería que yo fuera exclu­si­va­mente Instru­men­to per­son­al Suyo lo que exigía un sac­ri­fi­cio abso­lu­to. ¡No sólo por mi parte, si no tam­bién por parte de mi esposa y de nue­stros hijos!

Mi vida estu­vo siem­pre pues mar­ca­da por esta clase de hechos, has­ta que llegó el pun­to más doloroso: un altiba­jo tras otro ¡Fue la más gran grandiosa escuela de nue­stro SALVADOR en la cruz! En este tiem­po, DIOS me enseñó cada vez más la situación en que se encon­tra­ba la San­ta Igle­sia y toda la humanidad.

El 25 de mar­zo de 1975 en la Fies­ta de la “Anun­ciación de María” recibí el encar­go por parte de DIOS PADRE de fun­dar el Asalto de Ora­ciones de los Niños “KGS” (Kinder-Gebets-Sturm), a lo que Él añadió con éstas pal­abras: “¡Ve a los pequeños! Solo a los niños pequeños les está dado apaciguar Mi san­ta ira. Su oración inocente y desin­tere­sa­da, que bro­ta de sus cora­zones puros de niños, es lo que anh­elo, como José anhela­ba a Ben­jamín. En ver­dad, en ver­dad, en ver­dad os digo el KGS con­ce­di­do para que se cumpla lo que no se ha cumpli­do. … ¡Reúne a los niños en un Asalto de Ora­ciones de los Niños uni­ver­sal!”.

El KGS se for­mó en Suiza, y poco después tam­bién en los País­es Bajos, donde ejer­cí mi min­is­te­rio en una antigua casa de retiro dota­da con unas 220 habita­ciones y una gran igle­sia. Allí daba con­tin­u­a­mente char­las, retiros para padres, etc. La pren­sa comen­zó a intere­sarse por nues­tra labor. Las revis­tas ilustradas pub­li­caron informes de varias pági­nas con fotos. Salíamos en los tit­u­lares de las revis­tas donde anun­cia­ban los KGS. Las gentes empezaron a venir. Eran tan­tas que pron­to nece­sité de la ayu­da de otro cura para cel­e­brar el san­to sac­ri­fi­cio de san­ta misa. Fue así que que DIOS me tra­jo al Obis­po Ger­hard Franck, un obis­po de la antigua igle­sia católi­ca romana que se había con­ver­tido a la fe católi­ca romana. De él recibí en la igle­sia de la antigua casa de retiros en Spaubeek las orde­na­ciones infe­ri­ores has­ta la orde­nación de sub­diá­cono.

Casa de retiros en Spaubeek

El 17 de junio de 1977 el Obis­po Ger­hard Franck me ordenó sac­er­dote por vol­un­tad de DIOS. Cuan­do me prepara­ba para el primer San­to Sac­ri­fi­cio de la Misa en la sac­ristía de Spaubeek (País­es Bajos), me enteré de que ese día era la fies­ta del Sagra­do Corazón de JESÚS. Me sobrecogió pro­fun­da­mente ya que JESÚS me había dicho el día ante­ri­or: “¡Mañana serás Mi Sac­er­dote del Corazón!”

San­ta Misa del Padre Niko­laus

Muchos lucharon con­tra el KGS, porque creían ver en él una com­pe­ten­cia. Ter­ri­bles calum­nias y vul­gar­i­dades, que fueron divul­gadas en per­iódi­cos y revis­tas extran­jeras y fueron aún más dis­tor­sion­adas, destruyeron la Obra de DIOS. Cien­tos de fieles nos aban­donaron, a mí y al KGS. Sólo con la ayu­da y por el poder de DIOS me armé de val­or nue­va­mente para empezar de nue­vo con el apoyo de mi fiel esposa y algunos pocos fieles.

El día de la fies­ta de San Bar­tolomé Após­tol, el 24 de agos­to de 1977, fui orde­na­do obis­po en Sit­tard (País­es Bajos) según el rito católi­co romano. Y el SALVADOR se hizo oír camino a la con­sagración dicien­dome: “¡Sé tú Mi Obis­po-Espa­da! Estás aquí para instru­ir a los fal­tos de conocimien­to y sacar a la luz las maquina­ciones sec­re­tas de Satanás!”. A este cometi­do el SALVADOR añadió más tarde la tarea de ren­o­var Su Igle­sia en el ESPÍRITU SANTO.

En todos estos años se han unido entorno a mí creyentes que apoy­an la mis­ión de DIOS. Los cléri­gos con­sagra­dos y for­ma­dos por mí atien­den a los fieles de las dis­tin­tas ramas con los sacra­men­tos y los acom­pañan en sus pre­ocu­pa­ciones de la vida cotid­i­ana con con­se­jos y obras.

El día de la fies­ta de San Bar­tolomé Após­tol, el 24 de agos­to de 1977, fui orde­na­do obis­po en Sit­tard (País­es Bajos) según el rito católi­co romano. Y el SALVADOR se hizo oír camino a la con­sagración dicien­dome: “¡Sé tú Mi Obis­po-Espa­da! Estás aquí para instru­ir a los fal­tos de conocimien­to y sacar a la luz las maquina­ciones sec­re­tas de Satanás!”. A este cometi­do el SALVADOR añadió más tarde la tarea de ren­o­var Su Igle­sia en el ESPÍRITU SANTO.

En todos estos años se han unido entorno a mí creyentes que apoy­an la mis­ión de DIOS. Los cléri­gos con­sagra­dos y for­ma­dos por mí atien­den a los fieles de las dis­tin­tas ramas con los sacra­men­tos y los acom­pañan en sus pre­ocu­pa­ciones de la vida cotid­i­ana con con­se­jos y obras.

En 1981, a peti­ción del PADRE Celes­tial, fundé la Orden de las “Sier­vas de la San­ta Madre Igle­sia” como motor impul­sor de la Igle­sia. Sus ora­ciones y su labor diaria, real­izadas con amor a DIOS, las con­vierten en colab­o­rado­ras indis­pens­ables en la viña del SEÑOR.

En 1984 nos trasladamos a Reheto­bel, donde tuve mi sede prin­ci­pal durante 40 años. Des­de el año 1990 nues­tra comu­nidad lle­va el nom­bre de “NUEVOS CRISTIANOS”. Nues­tra Fe sigue las enseñan­zas de JESUCRISTO y Sus Após­toles.

Con gran ale­gría, y con la ayu­da de DIOS, el 7 de julio de 2023 pudi­mos adquirir una gran casa (¡el ter­reno tiene más de 10 000 m² de super­fi­cie!). Se tra­ta de un antiguo hotel situ­a­do en la calle Kap­pler­str. 111, en CH-9642 Ebnat-Kap­pel.

En 1981, a peti­ción del PADRE Celes­tial, fundé la Orden de las “Sier­vas de la San­ta Madre Igle­sia” como motor impul­sor de la Igle­sia. Sus ora­ciones y su labor diaria, real­izadas con amor a DIOS, las con­vierten en colab­o­rado­ras indis­pens­ables en la viña del SEÑOR.

En 1984 nos trasladamos a Reheto­bel, donde tuve mi sede prin­ci­pal durante 40 años. Des­de el año 1990 nues­tra comu­nidad lle­va el nom­bre de “NUEVOS CRISTIANOS”. Nues­tra Fe sigue las enseñan­zas de JESUCRISTO y Sus Após­toles.

Con gran ale­gría, y con la ayu­da de DIOS, el 7 de julio de 2023 pudi­mos adquirir una gran casa (¡el ter­reno tiene más de 10 000 m² de super­fi­cie!). Se tra­ta de un antiguo hotel situ­a­do en la calle Kap­pler­str. 111, en CH-9642 Ebnat-Kap­pel.

Una vez final­izadas las obras de reha­bil­itación, el 1 de junio de 2024 pude mudarme de Reheto­bel a Ebnat-Kap­pel, que se con­vir­tió en mi nue­va sede prin­ci­pal. Pero esta ale­gría tam­bién tuvo su sac­ri­fi­cio. Madre Paula, mi esposa, decidió, con la ayu­da de DIOS, quedarse en Reheto­bel para seguir con­struyen­do allí la “Comu­nidad laica de San José”.

El 15 de junio de 2024 tuvo lugar la inau­gu­ración de la gran Igle­sia de Ebnat-Kap­pel, con capaci­dad para unas 500 per­sonas. Se decoró tal y como yo desea­ba.

Actual­mente esta­mos pre­sentes en más de 40 país­es y con­ta­mos con cin­co casas fil­iales en el este, cen­tro y sur de Suiza, en Ale­ma­nia y en los País­es Bajos, donde hay sac­er­dotes y sores que atien­den a los fieles locales.

Los obis­pos itin­er­antes via­jan por Ale­ma­nia, Aus­tria y Tirol del Sur y cel­e­bran men­su­al­mente ter­tu­lias y san­tas misas en más de 40 cen­tros de San­ta Misa, de for­ma sim­i­lar a como se hacía en la época de los primeros cris­tianos. Los exper­tos en infor­máti­ca ya habla­ban en 2016 de más de 3 mil­lones de oyentes de mis ser­mones. El número de miem­bros activos asciende actual­mente a unas 1000 per­sonas.

Cada vez se pre­sen­tan más per­sonas en bus­ca de respues­tas, los pecadores más obsti­na­dos se con­fiesan llo­ran­do y sol­lozan­do, muchos cris­tianos tibios vuel­ven a ser fer­vientes gra­cias a la obra de DIOS y viv­en según Sus man­damien­tos.